Me marché de la casa de mi padre
recorrí caminos y lugares
te busqué, qué torpes fueron mis pasos
me adentré en tierra extraña y no encontré
tu casa.
Decidí vivir de la promesa
rescaté los rastros de tus huellas
te encontré, Valdocco era tu casa
la tierra que me salva, la casa donde
habitas.
Mi Dios no habita en las montañas
sé bien que no es ajeno a tí
mi Señor traspasa los altares
no busques más lugares
porque Dios habita en tí
Dios habita en tí.
Comprendí que nadie es un extraño
descubrí tu rostro en cada hombre y mujer
y
te amé, amando a mis hermanos
los gozos y fracasos, todo me habla de tí.
Te adoré en cada ser humano
te abracé en cada ser que sufre
te besé dejándome los labios
dando sin medida todo lo que yo soy.