Íbamos sin rumbo fijo
fuiste paso en nuestros pasos
como
ciegos por la vida
fuiste nuestras manos.
Tu
sonrisa nos hablaba
tu
mirada nos llenaba
de
sonrisas, de palabras
sin
castigos.
Si
las calles se llenaban
de
sirenas
fuiste nuestro amigo.
Don Bosco espera
Don Bosco
que más allá de las estrellas
hay un mundo donde está el amor.
Siempre que faltaba aliento
tú
nos dabas de tu aire
en
las tardes solitarias
fuiste nuestro padre.
Nuestro hogar eran las calles
eran
cárceles oscuras
compartiste el vacío
de
los huérfanos.
Tú
nos diste una casa
y
alegría
fuiste siempre nuestro.
***
Tú
has sido en nuestra noche
como
sol cuando amanece
pues
sabemos que tú eres
alguien que nos quiere.
Hoy
unidos a tu vida
como
vela con el viento
surcaremos nuevos mares
nuevos tiempos.
La
tristeza quedará
en el
olvido
eres
nuestro aliento.