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Experiencia de los jóvenes de la Comunidad
Juvenil Don Bosco de Jujuy - Sábado 24 y Domingo 25 de Octubre del
2009
Relatar cuál
fue mi experiencia es muy difícil, porque un encuentro personal y
comunitario de tal índole es imposible de expresar sólo con
palabras.
Don Bosco: un nombre, una persona, una historia que cambió mi vida.
¿Qué sentí al enterarme, en el mes de Julio, que tendría la
posibilidad de verlo? Recuerdo que estaba sentada frente a la
computadora (Internet es el único recurso que me mantiene al día con
las actividades de la familia salesiana, una herramienta que sirvió
muchísimo a la comunidad), y al ver la noticia quería levantarme y
contarles a todos con mucha alegría que, si bien no vendría a Jujuy,
llegaríamos a Salta en Octubre, conocería a Don Bosco. ¡Sí! ¡Estaba
decidido! Mi deber era impulsar a mi comunidad a este encuentro,
aunque implique trabajo, esfuerzo, dinero, ¡no importa! "Debemos
viajar y conocerte, Juan" me repetía a mí misma, mientras navegaba
por las páginas que informaban su visita.
En los
próximos meses hablamos de este encuentro, de lo importante que era.
Por supuesto, los jóvenes de mi comunidad no podían entender
plenamente lo que implicaba este viaje, pero Diego (el animador) y
yo (la coordinadora) lo sabíamos, estábamos seguros que encontrarnos
cara a cara con Juanito sería el reinicio de un hermoso sueño. Y era
nuestra tarea primera: "palanquear" a la comunidad.
Pues bien, el
entusiasmo en los chicos ya estaba creciendo sábado a sábado, pero
nos faltaba lo más difícil de acceder: el dinero. Al ser parroquial,
nuestra comunidad participa de las actividades de la pastoral
juvenil, y en septiembre se llevó a cabo un picnic y se premiaba a
la comunidad ganadora de la jornada con $200. ¡Se podrán imaginar!
Los muchachos se convirtieron en “gambeteadores” en el fútbol, las
mujeres estábamos decididas a producirnos para la elección reina y
¡ni les cuento de la elección reina de la murga! ¡Aquel día fue
inolvidable! Entregamos todo, pues nuestra meta era Don Bosco.
Además obtuvimos puntos en la canción que presentamos y también de
los juegos con postas. Al finalizar la jornada ¡habíamos ganado! Y
ninguna comunidad podía entender nuestra alegría completamente, nos
abrazábamos porque sabíamos que nos encontrábamos unos kilómetros
más cerca de Salta. Vendimos panchitos los domingos, realizamos
ventas de empanadas y regalos para el día de la madre. En cada
reunión no dejábamos de hablar de aquel acontecimiento que marcaría
nuestra comunidad.
Previamente a
nuestro viaje consultamos el sitio www.donboscoensalta.com.ar, allí
nos enteramos del cronograma de actividades previsto. Además vimos
en comunidad algunos videos de la visita de la urna a otras
provincias y pudimos palpar cuan importante era este encuentro.
Hablamos con anticipación con el Padre Ricardo, quien se alegró de
nuestra visita (Diego, el animador de la comunidad, tuvo contacto
con el padre en el año 2007; a partir de esto nace la comunidad; a
través de su entusiasmo, pero esta es otra larga historia que en
otra oportunidad desearía contar), preguntamos qué posibilidad
habría de hospedarnos en el Colegio Ángel Zerda, pero se nos informó
que las actividades ya estaban previstas. Pero, ¡no importaba si
durmiéramos o no! Don Bosco estaría allí. Anteriormente pedimos
descuento a la empresa de transporte Balut, que muy amablemente nos
lo dio; nos desearon suerte y nos vieron partir a Salta, provincia
que nos dejaría reposar en la presencia de Don Bosco.
Partimos de
Jujuy el sábado 24 a hs 15:30, al llegar emprendimos sin demora la
caminata hacia el colegio Ángel Zerda. Yo no conocía el trayecto,
pero nunca voy a olvidar que en el camino veía esas pequeñas
banderas papales, las imágenes de Don Bosco, las frases, ¡estábamos
cerca! Llegamos al colegio y una imponente, simple e
impactante frase detenía el caminar: "Bienvenidos a la Casa de Don
Bosco". ¡La casa de
Don Bosco!, lo que yo sentía: esa alegría de verlo pronto, de estar
en una casa que no conocía pero que ya sentía mía, ¿así se habrá
sentido Dominguito Savio? ¿Esto es lo que siente un niño que llega
al oratorio?
Deseábamos
rápidamente mostrar la bandera que uno de los miembros de la
comunidad había hecho. Era la imagen de Don Bosco. Diego, el autor
de la pintura, había trabajado arduamente las semanas anteriores con
la complicación de la ausencia de un espacio disponible para
pintarla y luego la lluvia, porque como se observa en las imágenes
la pintó en una plaza. Esto despertaba mucha curiosidad de vecinos y
niños que pasaban por allí, y esta ¡era la oportunidad de contar
quién fue Don Bosco!
Luego de
ubicar la bandera nos acomodamos, en primera fila por supuesto, para
verlo llegar. ¡Ahí viene Don Bosco! Llegó entre tanta emoción, entre
tantos aplausos, entre gritos de muchos niños y jóvenes que lo
esperaron todo el año. Vino a calmar el corazón de esta comunidad
jujeña.
Luego de la
Eucaristía fuimos a cenar a un comedor cercano al colegio, allí nos
atendieron muy bien, y hasta nos tocó un mesero salesiano.
Compartimos con él también la alegría de estar en Salta. Volvimos al
colegio, muy alegres, cantando y con muchas ganas de compartir
nuestra experiencia. Aquella noche fue una conjunción de
sentimientos y aprendizajes que nunca olvidaré; aprender de la vida
de Don Bosco en el Juego de la Oca, reírme de los comentarios de los
animadores, sentirme querida por ellos, saltar, bailar, cantar como
nunca antes en mi vida, ¡vivir mi primer oratorio fue
impresionante! Por último y más importante: tener la oportunidad de
ver cara a cara a mi padre, poder hablarle, ver su mirada tranquila,
su dibujada sonrisa. Luego de la eucaristía de cierre de la vigilia,
debimos buscar un lugar en donde dormir.
Buscamos un
lugar hasta llegar a la Plaza 9 de Julio, allí preguntamos en las
dos parroquias cercanas, en caritas y varios hostales, pero ninguno
de estos tenía lugar. Finalmente encontramos un hostal que tenía
sólo una habitación, ¡allí entramos todos! Nos acostamos en nuestras
bolsas de dormir. La señora que nos dejó entrar fue muy amable con
nosotros, y nos cobró sólo por la habitación.
Al mediodía
volvimos al colegio, allí pudimos nuevamente ver a Don Bosco.
Almorzamos en el comedor en donde habíamos cenado la noche anterior,
ya que el colegio cerró por unas horas, los chicos querían pasear.
Luego volvimos
al colegio para peregrinar hacia la basílica. ¡Esta fue una caminata
muy linda! Se nos pidió que la bandera vaya delante de la procesión,
estábamos muy orgullosos del trabajo de Diego.
Lamentablemente no pudimos participar de la Eucaristía, el colectivo
partía a Jujuy a hs. 22. Así fue, que con esta peregrinación tan
emotiva para todos nos despedimos de nuestro maestro, de nuestro
amigo, papá Bosco.
Al llegar a
casa, cerca de las una de la mañana, no podía dormir, eran tantas
cosas que se entrecruzaban en mi mente; cantos, risas, palabras,
rostros, imágenes. Una conjunción de recuerdos que no quería dejar
de pensar, no quería borrarlos.
Y esto sigue sucediendo, nadie en la comunidad logra olvidar un
minuto en Salta. nadie puede
ignorar que estuvimos cara a cara con nuestro padre.
Carina Gómez
Coordinadora Comunidad Juvenil Don Bosco de Jujuy:
Gabriela, Judith, Ana, Cecilia, Valeria, Sole,
Gabriela, Soledad, Nahuel, Cristian, Franco,
Daniel,
Gustavo, Ángel, Mariano, Jorge, Diego y
Carina. |